domingo, septiembre 25, 2005

Innovación enlatada



Hay muchos que opinan que la innovación en productos tradicionales como las cuchillas de afeitar y las latas de conserva es prácticamente inexistente... se equivocan. No hay más que ver cómo Gillette incluye microchips en sus nuevos productos.

En el caso de las conservas todo empezó con un concurso promovido por Napoleón en 1795, en el que ofrecía 12.000 francos al que inventase una forma de que sus tropas pudieran preservar su comida sin que se pudriese. Fué Nicholas Appert, un parisino impulsado por el afán de creación y el suculento premio, quien en 1809 demostró que se podía conservar comida en botellas de cristal tapadas con un corcho. Napoleón le entregó personalmente los 12.000 francos.

En el otro lado de la trinchera no se quedaron atrás. En 1810 el Rey Jorge III de Inglaterra le otorgó a Peter Durand la patente por su idea de conservar alimentos en "recipientes de cristal, de cerámica, de lata, o de otros materiales de metal o aptos.".

El ejército francés lo había conseguido, así que el Inglés no podía renunciar a esta fuente de ventaja competiva en la guerra. Durand había logrado mejorar la resitencia del envase que utilizaban los franceses añadiéndole lata, pero aún no era suficiente. Años más tarde, Bryan Donkin y John Hall, dos inteligentes emprendedores ingleses utilizaron la patente del anterior y consiguieron fabricar la lata de conservas y cerrar un contrato para proveer al ejército inglés de suministros alimenticios.

Las primeras latas se abrían a golpe de bayoneta, y así fue hasta 1870, año en el que William Lyman patentó el primer abrelatas "no peligroso". Noventa años más tarde, en 1960 se intrudujo en el mercado el primer abrefácil.

Hace unos días descubrí el nuevo sistema abrefácil Solap In que ha introducido Rianxeira en sus latas de atún en aceite de oliva. Sin duda otro gran paso en la historia de un producto que ha permitido hacernos la vida mucho más fácil a los que tenemos poco tiempo o pocas ganas de cocinar.

Hoy en día no podemos decir que haya algo en lo que no se puede innovar... ¿Dónde están esos presupuestos de I+D?

Vía | El abrelatas: más vale tarde que nunca, Can Central, Rianxeira

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2 comentarios:

Telémaco dijo...

Efectivamente.No sé porqué asociamos innovación con alta tecnología.

También en las cosas pequeñas y sencillas se puede innovar y hacernos a todos la vida un poco más fácil.

Por cierto, ¿a ver cuando los fabricantes de inodoros, inventan una tapa a la que se pueda poner la típica funda sin que se caiga continuamente, en el momento menos apropiado? (con perdón por la broma escatológica).

Gonzalo G. Cotorruelo dijo...

uummmm.... curiosa innovación la que propones ;-)